Bogotá, 1970. Poeta, ensayista, cronista, columnista, traductor. Su primer libro, ALMAC N AC STA, obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven de Colcultura en 1993. En la década de los noventa se le vio implicado (sic) en la creación del grupo de poesía, danza, música, fotografía y video Poesía Ácida. Algunos de sus ensayos y artículos han sido publicados por revistas como el Magazín Dominical de El Espectador, Número, El Malpensante, Gaceta de Colcultura y la Hoja de Medellín.
El inmortal
Soñé mi epitafio.
No tenía lápida
ni tumba.
Era una simple nota
pegada con cinta
y decía:
Estoy en la biblioteca
Puro Paródico Crítico
En esta era ensalada de retórica aún lo que pregona deconstruir
está pasmado. La maquinaria reparte por un extremo automóviles
y celulares, y por el otro, miseria, extrema miseria.
Telón de realidad sobre la realidad, la T.V. reina con su garrote
de noticias y su zanahoria de entretenimientos. Los bosques de pantallas
no dejan ver el árbol de la avenida.
Los días son arena entre la mano anotando citas en la agenda, clamando
a ciegas por el hoyo telefónico. Las ovejas del instinto saltan en sueños
las vallas de publicidad y despiertan exhaustas en el redil de la cultura.
El hermano lobo aguarda tras la esquina el nacimiento de la herida en un
hombre nuevo. La ciudad luminaria en la faz de Caperucita buscando
el amor. La abuela, en casa, se conserva empacada al vacío.
Cenicienta descocada no volverá antes del alba, la seduce el éxtasis
y la música trance
Las putas y los poetas
Los poetas llegan
caídos de la borrachera
y hablan y hablan y hablan.
Poeta que se respete
carga un poema
en el que ha escrito
sobre nosotras, la libertad,
el alcohol y otras lindezas.
Ellos saben
que aquí se les celebra todo
siempre y cuando traigan plata.
Sin plata no hay poema que valga.
Sobre los contestadores telefónicos
Mi amiga N. gastó su última quincena
en un contestador telefónico.
Le hizo un lugar en una repisa
y lo instaló
luego de traducir con dificultad
el manual de instrucciones.
A los cinco días
llamó deprimida a contarme
que no había recibido llamada alguna.
Hace un segundo volvió a llamar,
esta vez quejándose de un maniático
que insiste en dejarle mensajes obscenos.
-¡Cómo serás de desagradecida! - le he dicho.
El maniático soy yo,
con un pañuelo en la bocina,
que llamo para hacerte compañía. [Ay! dioj mío]
Defensa del ebrio que cae en el bar
Abran campo que ahí voy,
háganme un espacio
en el colchón del ridículo.
Estoy ebrio como un barco
y tengo derecho
a un lugar en ese lecho. [le rimó, yupi!!]
Será una caída limpia,
búrlense si quieren,
es asunto suyo.
Lo mío está en caer.
¡Al diablo con tanto cuidado de sí mismo!
Tanta mesura,
tanta compostura y corrección.
Veo otr s a mi alrededor pogueando, [el espacio es intencional, parece]
intentan romperse a codazos
y eso no está mal visto.
Veo parejas de desconocid@s [la arrobita]
fingiendo familiaridad,
ignorando la precariedad de los afectos.
¿Por qué tales conductas
no resultan censurables
y en cambio la mía sí?
¿Acaso porque prefiero hacérmela solo
y no a dúo o en coro?
Tod s estamos haciendo el ridículo [otra vez el espacio]
en este lugar, ¿cómo no notarlo?
Así que abran campo,
háganme un campo
en la blanda espuma del ridículo.
John Galán Casanova. Al pie de la letras. Universidad Externado de Colombia. 2008.
*Tiene que ser el nombre artístico, ¿no?
Inspiración exprés para escritores
9 years ago

5 poetas muertos:
No, no es el nombre artístico. Es de verdá (la verdá sí es una cosa, ¿no?).
Uno con ese nombre solo puede escoger una de las tres p: poeta, puto o peluquero. Este eligió la lira y al parecer no le estaba yendo ni mal, pero aquí si se descachó. Menos mal están los de Lírica Lúdica para ponerlo en su sitio.
jejeje, Lucaz, ¡buenísimo tu comentario!
A mi me gusta leer este blog por los comentarios entre corchetes, son divertidos, se ve que le pone mucho empeño maestra Maggie.
Salú pue.
Le cuento algo, pensé que el blog ya no estaba vigente, porque estaba tratando de entrar a uno llamado Adamant, luego noté que ese es el de la maestra Carolina, y veo que ella lo cerró al público.
Salú, otra vez, pue.
Jajajajajajajajajaja. La arrobita. Jajajajajajajajaajjaja. Muy bueno.
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