Monday, March 30, 2009

John Galán Casanova*

Bogotá, 1970. Poeta, ensayista, cronista, columnista, traductor. Su primer libro, ALMAC N AC STA, obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven de Colcultura en 1993. En la década de los noventa se le vio implicado (sic) en la creación del grupo de poesía, danza, música, fotografía y video Poesía Ácida. Algunos de sus ensayos y artículos han sido publicados por revistas como el Magazín Dominical de El Espectador, Número, El Malpensante, Gaceta de Colcultura y la Hoja de Medellín.




El inmortal


Soñé mi epitafio.

No tenía lápida
ni tumba.

Era una simple nota
pegada con cinta
y decía:

Estoy en la biblioteca

Puro Paródico Crítico

En esta era ensalada de retórica aún lo que pregona deconstruir
está pasmado. La maquinaria reparte por un extremo automóviles
y celulares, y por el otro, miseria, extrema miseria.

Telón de realidad sobre la realidad, la T.V. reina con su garrote
de noticias y su zanahoria de entretenimientos. Los bosques de pantallas
no dejan ver el árbol de la avenida.

Los días son arena entre la mano anotando citas en la agenda, clamando
a ciegas por el hoyo telefónico. Las ovejas del instinto saltan en sueños
las vallas de publicidad y despiertan exhaustas en el redil de la cultura.

El hermano lobo aguarda tras la esquina el nacimiento de la herida en un
hombre nuevo. La ciudad luminaria en la faz de Caperucita buscando
el amor. La abuela, en casa, se conserva empacada al vacío.
Cenicienta descocada no volverá antes del alba, la seduce el éxtasis
y la música trance

Las putas y los poetas

Los poetas llegan
caídos de la borrachera
y hablan y hablan y hablan.
Poeta que se respete
carga un poema
en el que ha escrito
sobre nosotras, la libertad,
el alcohol y otras lindezas.
Ellos saben
que aquí se les celebra todo
siempre y cuando traigan plata.
Sin plata no hay poema que valga.

Sobre los contestadores telefónicos

Mi amiga N. gastó su última quincena
en un contestador telefónico.

Le hizo un lugar en una repisa
y lo instaló
luego de traducir con dificultad
el manual de instrucciones.

A los cinco días
llamó deprimida a contarme
que no había recibido llamada alguna.

Hace un segundo volvió a llamar,
esta vez quejándose de un maniático
que insiste en dejarle mensajes obscenos.

-¡Cómo serás de desagradecida! - le he dicho.
El maniático soy yo,
con un pañuelo en la bocina,
que llamo para hacerte compañía. [Ay! dioj mío]

Defensa del ebrio que cae en el bar

Abran campo que ahí voy,
háganme un espacio
en el colchón del ridículo.
Estoy ebrio como un barco
y tengo derecho
a un lugar en ese lecho. [le rimó, yupi!!]
Será una caída limpia,
búrlense si quieren,
es asunto suyo.
Lo mío está en caer.
¡Al diablo con tanto cuidado de sí mismo!
Tanta mesura,
tanta compostura y corrección.
Veo otr s a mi alrededor pogueando, [el espacio es intencional, parece]
intentan romperse a codazos
y eso no está mal visto.
Veo parejas de desconocid@s [la arrobita]
fingiendo familiaridad,
ignorando la precariedad de los afectos.
¿Por qué tales conductas
no resultan censurables
y en cambio la mía sí?
¿Acaso porque prefiero hacérmela solo
y no a dúo o en coro?
Tod s estamos haciendo el ridículo [otra vez el espacio]
en este lugar, ¿cómo no notarlo?
Así que abran campo,
háganme un campo
en la blanda espuma del ridículo.

John Galán Casanova. Al pie de la letras. Universidad Externado de Colombia. 2008.

*Tiene que ser el nombre artístico, ¿no?

Wednesday, March 18, 2009

Abogado, Antropologo, Funcionario y Poeta

Quizás muchos se han topado con este funcionario en un ascensor, en un pasillo, en el piso 22, en cualquier lugar del Ministerio, o simplemente en la extensa ciudad.

Siempre acompañado de un par de libros, de una mirada serena y, tal vez en su mente, de un par de líneas que pronto plasmará en un papel.

Bogotano, abogado, antropólogo y con una especialización en derecho económico, este asesor de la Dirección de Calidad trata de encapsular su diario vivir en un poema y hacer de cada vivencia personal o de quienes le rodean, una fuente de inspiración.Así es Juan Fernando Romero Tobón, un poeta que le reveló a Minpronet algunos detalles de ese mundo que comenzó a construir desde su juventud. Cuando tenía 13 años escribió un poema para sí mismo, el cual surgió debido a la dificultad que le generaba tejer puentes con su mundo, con su entorno. Al pedirle si recuerda algunas líneas de aquel poema, con nostalgia y sonrisa dice “… oh vida pasajera con sabor a sal, por qué me tratas así…”.

Era una época en la cual los cuadernos se mantenían llenos de papelitos con poéticas anotaciones y dibujos acompañantes. Hoy carga siempre en alguno de sus bolsillos una libreta para no dejar escapar cualquier momento de inspiración. Y cuando ella falta, una servilleta o un pedazo de papel se convierten en los mejores guardianes de sus pensamientos.Para Romero no es fácil olvidar (a pesar de que seremos olvido o el olvido que seremos) y no necesariamente un clavo saca otro clavo... tal vez lo hunda más. "El amor es una fuente inagotable de inspiración. A los enamorados les digo que siempre habrá un poema para cada sensación y expresar ese amor. Para refugiarse en un poema les recomiendo Guarida de su libro En la caza (casa) de un eterno desconocido”, afirma.

Juan Fernando Romero, a quien Minpronet le augura muchos éxitos en su mundo laboral y poético, ha publicado los libros: Poemas, La mirada del cangrejo, En la caza de un eterno desconocido.

Concurso:Minpronet regalará cuatro libros de este autor entre los funcionarios que envíen un pensamiento, un poema o una rima de su autoría (algo breve, de libre inspiración) al correo jjaramillo@minproteccionsocial.gov.co con copia a jromero@ minproteccionsocial.gov.co. Se elegirán cuatro ganadores, a quienes Juan Fernando les obsequiará uno de sus libros autografiado.

Tuesday, March 10, 2009

Carlos Alberto Polo Tovar

El blog no ha muerto, sus autores andaban de parranda. aquí va el último.
Carlos Alberto Polo Tovar. Barranquilla, 1973. Escribe por inercia, por la sagrada ley de causa y efecto, por no sentirse cómodo en una sociedad y en un mundo excluyentes. Entre naufragios, fracasos y desaciertos, se refugia en las letras, en el cómodo silencio de una página. Sus escritos son catarsis, excreciones, desahogos, no concibe un mundo sin los apuntes borrachos y rabiosos de Bukowski (esto ya es un cliché tipo Efraím Medina), o la sensualidad libertaria de Henry Miller, sus mayores influencias literarias. En el 2004 publica de manera independiente el poemario Polifonía de Colores (los colores suenan, los los sonidos huelen) y, en el 2006, publica con Ediciones Labra Palabra el libro de cuentos Testamento de La Barriada. Es también director y productor de radio y televisión. Locutor y narrador. Ha ganado concursos como guionista de Televisión.

Ente (oh, yes, you are!)

Soy la historia que nunca comienza,
soy canto, angustia y celo,
soy pasión, soy fuego.
El pensamiento que te avergüenza.
Soy esquina y corona,
el nudo en la garganta.
Soy llanto,
el secreto que guardas con recelo,
soy el rencor y el odio,
el picor en tu pubis (le pegó algo, el muy maldito),
el malestar en el recuerdo. (El malestar en la cultura)
Soy dolor,
la pena y la lástima,
los colores rojos de tus mejillas,
polución nocturna (no, no, no y no).
Rabia, cansancio,
el dulce homicida silencioso (como el colesterol, mi mama dice)
y lento de tu crepúsculo, soy
látigo y recompensa, ave y felino,
océano en tormenta, tierra firme, soy sexo, corazón y tripas.
Soy la borrachera, el motivo
y el olvido, la ponzoña, la hiel,
la locura y la moral,
soy agua y sangre.
La peor elección, la psicosis,
la mirada atrevida por tu escote,
soy deseo y nostalgia,
la mala compañía,
la tijera de Dalila (jajajaja),
la camisa con olor a tabaco.
Soy el anacronismo
fijado en el tiempo.
El compañero de los olvidados,
el nacido en mal momento, (un malparido es lo que es)
el ectoplasma vital (¿ah?),
el de los bolsillos vacíos.
Soy sombra, verdad y mentira
el jarrón de la independencia (el florero de Llorente, no jodás),
la revolución reprimida,
el loco de Gibrán.
Soy las gotas
que corren tus pupilas,
la sonrisa agradecida,
el pájaro que canta prisionero.
El corazón delator de Poe,
la marca imborrable
De tu vida
soy a duras penas,
un triste ser humano. (si, no lo vamos a negar)

Mi amiga manuela
Estás en el despecho, en la solitarias madrugadas, en cada agónico desahogo.
Siempre tu cálido entorno arropando los deseos.
Legislas desatinos que el fuego interno desata (legislas desatinos, ajá)
en la celeridad indomable de las hormonas.
Eres infalible, infatigable, nunca padeces de jaqueca, estrés, celos y demás alimañas.
Tampoco te inflas por nueve ciclos,
no te inhabilitas cada fin de mes.
Eres tan atractiva como se te venga en gana.
En tu geografía no surgen estrías, celulitis,
ni esa grasa mal acomodada que asusta a la pasión.
Eres camaleónica, impulsiva, disponible
tiempo completo. Aceptas un segundo
y hasta un tercer plano ¡Jamás recriminas!
No preguntas cómo ni porqué.
Eres en extremo económica.
Tu sacra labor de satisfacer
la llevas a cabo con gran maestría
y contundencia,
y al hacerlo nunca piensas en ti.
Ofreces variedad sin igual: de frente, de lado,
retaguardia y muchos otros más
sólo con un poco de imaginación (jajajaja).
Te muestras intensa, veloz, tierna, salvaje y pasiva. Tu compañía es invaluable en los peores momentos y sitios: En la cárcel, un claustro, un convento, en altamar, el seminario, en el cuartel.
No distingues raza, credo, edad, condición.
Sabes guardar silencio, y lo más importante,
careces de ese inevitable problema
que llamamos suegros.

Bueno, ¡ahí les queda!