Thursday, June 18, 2009

Juan Carlos Céspedes (Siddartha)

No es sólo poeta, es escritor, periodista (cuando le da la gana), abogado a la distancia [vaya uno a saber eso qué significa] y amigo siempre. No es enemigo de nadie, pero los tiene gratuitos. Tiene varios blogs, mírenlos.


Con estos textos se ganó el segundo concurso de minicuento "David Sánchez Juliao" [quién sabe a quien se habrá culiao, porque he leído mejores minicuentos]

SIN TESTIGOS
Por el agujero que me dejó la bala
vi el rostro de mi asesino. [que me digan los que saben de cuento, pero esto no me parece un cuento]

HIGIENE URBANA
Se disipa la noche y quedan los muertos que nadie se apropia.

PARAÍSO
Vio que lo hecho era bueno y descansó. Al día siguiente despertó turbado por un sueño: Imaginó que había creado al hombre.

AUTO DA FE
Antes de detonar los explosivos miro hacia La Meca como pidiendo perdón por tanta fe.

4 P. M. SOMBRERO CHINO
Hoy he asistido al funeral de un pie de niño.

***
EL PRETIL

Sentados en la infancia [y yo voy de culos en la adultez]
veíamos pasar las hembras
y éramos hombres lanzando palabras
espiadas en las esquinas
y quedábamos deslumbrados
ante el poder de las caderas
en ese juego de nalgas descomunales [oh no]
que nos decían cosas deliciosas [OH NO!!!]
sólo intuidas
Tanta redondez por las ramas de las calles
nos saturaban los ojos
y hacían de las manos
caricias perdidas en nuestros cuerpos
Mirábamos cabellos largos hasta los sueños
haciendo burbujas por los oídos
y se reían de tan pequeños [quienes, los sueños, las burbujas, los oídos]
Unas devolvían sonrisas de bocas pintadas
como caramelos
otras nos mandaban al estudio [a estudiar, querrás decir]
Y el tío aguafiestas a mi madre:
allá está tu hijo enamorando jevas [¿jevas?]
Y ella preguntándome por los limones
cuando yo sólo traía azúcar en los labios
y una papeleta de café que nadie había pedido.

TOMATES EN LA VIA

Rojos tomates por el piso
Algunos con la mixtura derramada [¿con cual mixtura?]
Y la sangre en el asfalto
Refleja los ojos del que pasa

Los vehículos una larga fila
De cabezas a las ventanillas
Y unos zapatos negros de mujer
Lejos el uno del otro

Sus pies de uñas pintadas
Tan abandonados
Como si a nadie pertenecieran
Y sin embargo
Yo sé que de alguna forma
Ella cercada de tomates reventados
Es mi amiga [no jodás, ¿a una señora que vende tomates la atropella un carro y vos sentís su amigo?]
La hermana que nunca conocí [¿ah, si? encargate de los hijos entonces]

Sangre de tomates mis sandalias. [WHAT?]

5 PM PATIO/POESIA [ahora patio/poesía es junto]
Sólo han venido cinco chicos a escucharme [ay, ¿en serio? lástima]
Para nadie fue noticia la lectura de mi poesía
[no shit, sherlock]
Alcé la silla con mi mano libre y dije
De aquí no se va nadie [imaginen la cara de pavor de los cinco chicos]
Que ahora somos suficientes
Los árboles dejaban caer sus hojas
Sobre la voz de las cuartillas
Y la poesía era puro ojos labios mordidos [claro, no querían bostezar]
Ropa acribillada oídos todavía
6 pm [bueh, sólo perdieron una horita de sus vidas]
Guardo mis palabras y las manos se hacen noche
En medio de la soledad de la traición a las sillas. [pobres sillitas]

Friday, May 29, 2009

las edades de marcela garzón joya [y qué joyita, oiga]

Llegué al este blog por recomendación de un asiduo lector de Lírica Lúdica, El texto que fusilamos a continuación es desagradable, lleno de lugares comunes y perturbador. El blog es casi todo sobre sexo y escrito por una mujer de 20 años.

Nuestro amante.

Sigilosa abrí la puerta metálica de nuestro apartamento, el que compartimos desde hace 25 años y al que rara vez algún hombre entra. La escuché de inmediato pero ella pareció no darse cuenta de mi llegada y como si nada siguió en lo suyo. El equipo de sonido permanecía encendido pero había terminado ya de rodar el disco, lolita dormía profundamente acomodada en su cajita amarilla y ni siquiera roncaba, el acostumbrado bullicio de los carros en la avenida se había apaciguado y yo, podía escucharlo todo, luego, quería también verlo, verla, vigilarla, y envolver mi presencia en el silencio que sucumbía dentro de nuestro aposento [aposento, quién putas dice aposento].
Todo parecía ocurrir en mi habitación, caminé despacio y antes de acercarme dudé por unos segundos querer ver lo que estaba a punto de ver, pero proseguí. Lo imaginaba. Estaba semidesnuda con las piernas entreabiertas y él, incorporándose suave, perpendicular, dentro de ella. Su respiración se aceleraba, era fuerte, sin pausa, se tocaban, ella lo chupaba y lo mordía, deslizaba la lengua sobre su cabeza y sus manos sobre toda su piel envolviéndolo casi por completo con los dedos, lo miraba con deseo, con ese deseo que nunca antes había visto en ella, quizá porque no se me ocurría pensar que ella también deseaba y que estaba en su derecho, que las dos queríamos lo mismo, al mismo, al que entonces fenecía en su cueva [oh, por dios].
No quise nunca separarlos. No me incomodaba mirarlos. Me perturbaba gustar de verlos en su intimidad y de sentir corrientes heladas recorriendo mi vientre, absolutamente complacida con lo que veía y escuchaba, también, me deleitaba y me enloquecía.
Depravada –pensé–, me culpé. Quise estar con ellos, acompañarlos, besarlos, y sentí asco de mí. Fue en ese instante cuando afloraron todos mis instintos reprimidos y recordé tantas cosas… tantas veces juntas, tantos besos, tantos abrazos, tantas caricias, tanto cariño. ¡Ah! Nuestros baños juntas, sus manos aliviando mis cargas, su voz consolando mi llanto y su cuerpo calentando el mío. La amo y la odio y la aborrezco, sobretodo cuando más nos parecemos. Creo que las dos sentimos lo mismo, nos detestamos a ratos y quisiéramos soltarnos y olvidarnos pero vivimos atadas y nos desconocemos. Luego de 25 años por fin empecé a comprender que ella también es humana y que no es asexual como yo pensaba, como muchos creen cuando prefieren no imaginar a sus procreadores creando.
Solté en llanto [soltó en llanto], mientras la excitación desbordaba mi cuerpo y ella gesticulaba gritos provocados por fuertes espasmos hasta callar de un solo empujón y empezar a desenfrenar su agitada respiración. Él reposaba ahora contra su pecho, luego de que justo hace unas pocas horas lo hacía en el mío, de que era mi amante, solo mío. Pero ahora era nuestro amante, sabía entonces que ella y yo lo compartiríamos.
Un minuto de silencio.
–Hola, ya estoy en casa– dije.
–Ordenaba tu alcoba, como siempre sucia y alborotada– me respondió ella, con la voz agitada moviendo las cajitas de aretes sobre mi mesa de tocador.
–¿Puedes darme un abrazo? –le pregunté.
–Ahora no, tengo las manos llenas de polvo, voy a lavarlas, ya vengo– salió de mi habitación, nerviosa, sin dirigirme la mirada.
Su olor era casi imperceptible, sentí que nada había sucedido, era como si nada hubiera visto. Lo busqué en el mismo lugar donde siempre lo guardo, en el rincón de mi tocador detrás de la toalla roja y ahí estaba. No quise olerlo, lo agarré fuerte con mi mano derecha y lo volví a soltar, quizá solo quería sentir su presencia y agradecerle por redescubrir a la mujer de mi vida.
­–¿Quieres algo de cenar?­­– me preguntó.
–No madre, ahora quiero jugar un rato a solas, tú sabes–

Digan si no es perturbador, hablar de la mamá como si fuera la amante es lo más cochino que he visto. Lástima que esto es promocionar tan horroroso blog, pero había que hacer la denuncia.

Thursday, May 28, 2009

Prosa patética


Me he vuelto un poco exigente en la consecución de nuevos poetas. Eso ha hecho muy difícil postear con frecuencia, por esa razón hay una nueva sección que se va a llamar Prosa Patética (el nombre fue una sugerencia de Angela Cuartas)

Este fin de semana pongo un nuevo post en esta maravillosa nueva sección. 
Gracias por colaborar con el show!!